Relaciones con final
Cuando nació Melh mi vida en general, cambió. Tal vez haya cambiado tiempo antes, pero solo pude notarlo en el instante en que la vi nacer, cuando la tuve en mis brazos y supe que no había nada en el mundo más importante que aquella criatura chiquitita.
Todo lo que quería para mi hasta ese momento, todas mis expectativas, mis metas y mi estilo de vida se rompieron en mil pedazos.
Las visiones de la vida y la maternidad dejan de ser las que tenías cuando alguien tan chiquito depende de vos para vivir.
Mi escala de valores y prioridades cambió, y eso es más difícil de lo que parece de asumir. Tanto por uno, como por los demás. Los tiempos, las ganas, los gustos, ya no son los mismos.
Las personas tendemos a relacionarnos con quienes por algún motivo son similares a nosotros, ya sea en valores, gustos, creencias, etc; y cuando esas cosas que nos unían a los demás cambian, dejamos de sentirnos unidos, alineados, cómodos, felices.. Y eso fue lo que me pasó.
Porque en la vida se producen hechos que nos hacen cambiar de dirección. Y cuando las personas de nuestro entorno siguen en la misma dirección que iban las relaciones con ellas se convierten en relaciones que comienzan a tener un final.
La maternidad en mi caso fue el tsunami que arrasó con todo aquello que yo creía eterno, con amistades, con relaciones viejas.. Y sin dudas dolió.
Hoy, puedo decir con alivio que muchas personas salieron de mi vida por distintos motivos, pero también muchas otras entraron para hacerme feliz.
No se trata de olvidar lo vivido, ni de dejar atrás a personas que alguna vez fueron tan importantes. A veces solo se trata de aceptar que como personas cambiamos, y que los demás también cambian, que ya no estamos con ese alguien en el mismo carril o incluso ni siquiera vamos en la misma dirección. Entonces solo se trata de querer al otro de la mejor manera, que es dejándolo ser, hacer, vivir...
Tal vez la vida vuelva a ponernos en sintonía, tal vez no. Pero algo es seguro, y es que nadie nos quita lo vivido.
-Gracias a todos los que han entrado en mi vida después del tsunami, y a aquellos que antes me vieron crecer y prepararme para el-
Melh:
Estar contigo, ser TU madre, sin dudas me cambió la vida. La maternidad se estableció como el centro de mi mundo y lo más curioso es que eso ocurrió sin que me diera cuenta. Te apoderaste de mi ser, me diste el regalo más grande que alguien puede dar: AMOR. Y cuando más lo necesitaba.
La maternidad tomó mi vida, la sacudió y todas las piezas se acomodaron diferente, de manera que ahora tienen mucho más sentido. Ahora todo tiene sentido. Y te amé. Amé ser mamá...