Recuerdos de una infancia feliz
Hace días siento nostalgia de mi infancia. Me he pasado días enteros con los dichos de la bis abuela Idalina en mente y el olor a la comida de la abuela Lita en mi nariz. Las carcajadas de mis primos parecen resonar en el campo que vuelve a estar lleno de flores rosadas y amarillas, esas que le dan una magia especial que año tras año se repite.
Me asomo a la puerta del fondo y vuelvo a mirar lejos, perdido.. hay tantos recuerdos en estas tierras. Grabadas en ellas están los juegos, risas y picardías de 4 generaciones. Desde que la abuela llegó siendo una niña, hasta vos.
Esta tarde sinceramnente sentí ganas de acostarme y rodar, de trepar los pocos arboles que quedan, de arrancar membrillos para q la abuela haga dulce, de correr y jugar a las escondidas en los tacuarales, sentí ganas de caminar a la orilla del alambrado, andar en bicicleta y jugar a la pelota en medio de “la callecita”.
Entonces cierro los ojos y vuelvo a vivir los días de mi niñez en este lugar..
Recuerdo que por las mañanas caminaba a diario, al igual que lo hago contigo ahora, para ir a la escuela. Disfrutaba de ver las maquinas q trabajan en la calle, de recoger palitos o alguna flor. Y en los mediodías corríamos al lechero, al mismo don Silva que viene todos los días, para q nos trajese en el carro.
Por las tardes, este campo que hoy veo tan vacío se transformaba en una fiesta. Todos, completamente todos los niños de la cuadra, nos juntábamos después de la escuela a jugar. Iban cayendo de a uno, como entrando en confianza y pasábamos largas horas escondiéndonos en las tacuaras o en la granja de eucaliptus de la tía Vilda. Armábamos partidos de futbol en los que poco importaba ser nena o varón, y compartíamos 3 o 4 bicicletas entre 10, 12, o a veces más. Trepábamos a los paraísos y recogíamos peras y duraznos de los frutales de la abuela.
Sobre la nochecita cuando volvíamos a entrar, la abuela lita preparaba la merienda para todos y la casa se inundaba con el olor a boñuelitos, a torta recién horneada y café calentito.
Tengo tantos buenos recuerdos de esa época princesa!
Hace unos años, cuando viví mi infancia, la gente era más humilde, sabia compartir, crear amistades fuertes, sinceras. Los niños eran niños y no adultos en miniatura, nunca tuve preocupaciones ni grandes responsabilidades.
Y es porque se era tan feliz así, que no puedo querer otra cosa para vos amor mio!
Quiero creer, que con tu alegría, este campo volverá a llenarse de niños, de risas, juegos y picardías. Quiero creer que seguirás siendo niña por muchos, muchísimos años más. Que seguirás jugando, cantando y bailando por toda la casa. Que disfrutarás de tu infancia, de tu inocencia, de tus pocas responsabilidades, tu capacidad para reír, tu creatividad y tu imaginación sin límites.
Y sobre todo amor, quiero creer, que un día tendrás como yo, los mejores recuerdos: LOS DE UNA INFANCIA VERDADERAMENTE FELIZ.
