Pide y se te dará

20.07.2013 13:24

"Pide y se te dará" es una frase que a diario le repito a Melh. En el correr del día, como cualquier niña de su edad Melh intenta hacer muchisimas cosas, subir, trepar, correr, bajar, alcansar algo, encender un juguete, servirce lo que quiera, etc. A veces lo logra, otras no, y esto ultimo hace que se enfuresca sin limites, sin aviso previo.. Empieza a llorar y rabiar desconsolada, pareciera encerrarse en su mundo, en su pequeña frustracion, que con el paso de los minutos se hace inmensa.

Siempre que esto pasa acudo a consolarla, sin mebargo me enoja un poco el hecho de que no pueda "pedir".¿ No sería más facil que me dijera "mamá no puedo" o "mamá me ayudas"?; asi se evitaría a si misma un monton de malos sentimientos, de frustraciones, de tristesas.

Si embargo ahora que lo pienso, no lo es. No es más facil pedir. De la misma forma que a mi no me los es. Melh recoje mi ejemplo. Porque estas situaciones se dan todos los días, sin descanso y se convierten en cadenas. Frustrantes.

Melh llora porque no pudo conseguir algo y tampoco pudo pedir, cuando yo acudo ya es demaciado tarde, esta enojada, trsiste, inconformable y de mal humor. Yo también me enojo, la reto y la conversacion se convierte en una pelea de niños porque en esta situacion me es muy dificil mantenerme centrada, adulta. Y pierdo la paciencia. Melh sigue llorando sin parar y la situacion se convierte en un caos.

Ahora soy yo quien necesita ayuda, sin embargo, igual que Melh, no logro pedirla. Sigo intentando resolver sola algo que no puedo y eso me frustra cada ves más. Empieso a sentirme culpable, mala madre, y todo lo demás.

A mi alrededor siempre hay alguien. Gastón, Agustina, mamá.. ¿Es que nadie me ve. Nadie me tiene en cuenta. Lo mío nunca es lo importante. Nadie esta dispuesto a ayudarme?

Claro que no. Ellos también son de la familia de los pedigüeños. De los egocéntricos. Incapaz de ver más allá de sus narices. (pienso yo en mis momentos de locura).

Y no es así, tal ves si esten dispuestos a ayudarme. Este ha sido un darme cuenta lento. Lentísimo. Porque pedir para mi tiene una enorme carga, y a la vez esta carga se alimenta de mi infantil deseo de que el mundo gire a mi alrededor. Sin esfuerzos. Sin tener que decirlo.

 
Que alguien esté a mi lado adivinando que me pasa y haciéndome sentir bien. Tal como Melh. Que llora con fuerza todo lo que sea necesario, hasta obtener lo que quiere.  Sus gritos no negocian. No entienden de modales. Ella no ha aprendido a respetar. A adaptarse a los demás y a su entorno. Su furia no tiene fin. Nada le importa la angustia de otros. El sentimiento de rechazo de quienes intentan con sus brazos darle un poco de calma.
Así, despacito, me he arriesgado. Empiezo a pedir. 
Para mi sorpresa constato día a día, que me empiezo a hacer visible. Que la gente me toma en serio. Me valora y se interesa por mi. Que nadie deja de quererme por decir lo que quiero.

Y de paso, Melh va aprendiendo también, que siempre puede pedir, que si pide se le dará. Y si no, tampoco es tan grave (siempre se lo puede pesir a alguien más :D)