Pide y se te dará
"Pide y se te dará" es una frase que a diario le repito a Melh. En el correr del día, como cualquier niña de su edad Melh intenta hacer muchisimas cosas, subir, trepar, correr, bajar, alcansar algo, encender un juguete, servirce lo que quiera, etc. A veces lo logra, otras no, y esto ultimo hace que se enfuresca sin limites, sin aviso previo.. Empieza a llorar y rabiar desconsolada, pareciera encerrarse en su mundo, en su pequeña frustracion, que con el paso de los minutos se hace inmensa.
Siempre que esto pasa acudo a consolarla, sin mebargo me enoja un poco el hecho de que no pueda "pedir".¿ No sería más facil que me dijera "mamá no puedo" o "mamá me ayudas"?; asi se evitaría a si misma un monton de malos sentimientos, de frustraciones, de tristesas.
Si embargo ahora que lo pienso, no lo es. No es más facil pedir. De la misma forma que a mi no me los es. Melh recoje mi ejemplo. Porque estas situaciones se dan todos los días, sin descanso y se convierten en cadenas. Frustrantes.
Melh llora porque no pudo conseguir algo y tampoco pudo pedir, cuando yo acudo ya es demaciado tarde, esta enojada, trsiste, inconformable y de mal humor. Yo también me enojo, la reto y la conversacion se convierte en una pelea de niños porque en esta situacion me es muy dificil mantenerme centrada, adulta. Y pierdo la paciencia. Melh sigue llorando sin parar y la situacion se convierte en un caos.
Ahora soy yo quien necesita ayuda, sin embargo, igual que Melh, no logro pedirla. Sigo intentando resolver sola algo que no puedo y eso me frustra cada ves más. Empieso a sentirme culpable, mala madre, y todo lo demás.
A mi alrededor siempre hay alguien. Gastón, Agustina, mamá.. ¿Es que nadie me ve. Nadie me tiene en cuenta. Lo mío nunca es lo importante. Nadie esta dispuesto a ayudarme?
Claro que no. Ellos también son de la familia de los pedigüeños. De los egocéntricos. Incapaz de ver más allá de sus narices. (pienso yo en mis momentos de locura).
Y no es así, tal ves si esten dispuestos a ayudarme. Este ha sido un darme cuenta lento. Lentísimo. Porque pedir para mi tiene una enorme carga, y a la vez esta carga se alimenta de mi infantil deseo de que el mundo gire a mi alrededor. Sin esfuerzos. Sin tener que decirlo.
Y de paso, Melh va aprendiendo también, que siempre puede pedir, que si pide se le dará. Y si no, tampoco es tan grave (siempre se lo puede pesir a alguien más :D)