Mi príncipe azul

01.09.2013 09:33

 

Mi príncipe azul no vive en un castillo y no monta un corcel blanco, no tiene armadura y no recita poemas de amor a la luz de la luna bajo mi ventana. Mi príncipe azul generalmente no me lleva el desayuno a la cama y no se sienta conmigo a ver películas de amor eterno en días

lluviosos. No señor...ese no es mi príncipe...

Mi príncipe, por el contrario, dista mucho de ser aquel caballero de la era medieval que pareciera ser el común denominador de las historias de amor y de los cuentos de hadas.
Mi príncipe no vive en un castillo sino en casa de sus padres mientras soñamos esa casa que construye con mucho esfuerzo.
Mi príncipe azul no maneja un carro blanco y poco sabe de montar a caballo.
Mi príncipe odia escribir y no le gusta leer, al punto que si quiero que lea algo de mi blog debo leérselo yo.
Mi príncipe está convencido de que cocinar algo en una estufa y vivir en el campo como me gustaría a mi, es más complicado que manejar una planta nuclear.
Mi príncipe odia las películas románticas, los corazones, las florecitas y cualquier cosa que pueda calificarse de cursi o femenina.
Mi príncipe se emociona al ver un gimnasio lleno de pesas enormes...sin embargo el regalo que me tomó meses elegir cuidadosamente lo recibe con un "que bonito...gracias".
Mi príncipe hay dias en los que amanece de mal humor y en esos dias no quiere hablar con nadie y se molesta por todo y con todos...sip...hasta conmigo.
Para mi príncipe un "desayuno romántico" es comerse un par de huevos duros y un plato de atun por el simple hecho de que estan llenos de proteínas, el domingo sentado en el sillón de la sala mientras mira embobecido un video de fisico-culturismo que ha visto miles de veces.
Para mi príncipe es más prioritario comprar una espada samuraí, pesas, fierros, suplementos.. y demás, que pintar o montar una cortina.
Para mi príncipe los aniversarios o dias de San Valentín son algo manipulado por el comercio y ni pensar en mandar flores o comprarme chocolates.

Se preguntarán entonces cómo es que puedo llamarlo mi príncipe?
Esto es porque mi príncipe es humano...no un personaje de ciencia ficción o imaginado por Disney. Con sus defectos y sus virtudes es mi príncipe, el que ha mi lado ha hecho que mi vida sea mejor y lejos de compararlo con aquellos prototipos imaginarios miro su verdadero yo, sus verdaderas virtudes y me doy cuenta que...
Mi príncipe ha estado conmigo en momentos difíciles, su hombro ha servido de apoyo, de pañuelo.
Mi príncipe ha celebrado junto a mi mis victorias, se ha engrandecido con mis logros y los de mi hija y los ha disfrutados como si fuesen de el.
Mi príncipe me ha dejado ser yo, ha respetado mi individualidad como ser humano, escucha lo que tengo para decir y cuando ha tenido que dar su brazo a torcer lo ha hecho.
Mi príncipe ha aceptado mi amor por los niños y la crianza, muchas veces ha estado en desacuerdo con mis locas ideas extremistas, sin embargo en silencio me ha dejado ser.
Mi príncipe sabe cuando abrazarme, cuando besarme y cuando simplemente dejarme tranquila. El sabe cuando lo necesito y cuando quiero hacerme valer por mi misma.
Mi príncipe me ha visto llorar, me ha visto en mis "malos dias", me ha visto rabiar, ha visto lo malo de mí y aún así me ha aceptado...
Mi príncipe ha tomado mi mano, se ha apoyado en mí cuando lo ha necesitado y me ha mostrado su vulnerabilidad, me ha dejado acunarlo en mis brazos y susurrarle que todo va a estar bien. El ha sido lo suficientemente grande para decirme "mi amor ahora te necesito".

Es por esto que no me importa si él dista mucho de ser perfecto, no me importa si al comparar nuestra historia con la de la cenicienta el final pareciera re-escribirse cada día. Nada de eso importa...no importa porque somos únicos, no figuras inventadas por un escritor o imágenes de una mente creativa de cuentos infantiles. Somos eso...un par de personas que un día decidieron compartir una vida, compartir sueños, alegrías, tristezas.

Nada importa, porque nuestra historia está en construcción, porque nos amamos de una manera que solo nosotros podemos comprender.

Eso, amigos mios...no se consigue en cuentos de hadas ni en novelas rosa, eso se consigue a base de amor, respeto y mucho esfuerzo puesto en una relación. Somos el tipo de amor que soporta huracanes, soporta malos y buenos momentos y lo mas importante nos soportamos a nosotros mismos.

Nuestra relación es abierta, llena de respeto, de oídos que escuchan, manos que se entrelazan, cuerpos que se tocan, miradas que dicen más que mil palabras. Somos una oración bien construida, con sujeto y predicado. Somos un mar embravecido a veces y otras como un tranquilo río...somos lo que somos de manera individual y en conjunto somos una fuerza imparable.

¡Gracias por tanto amor mio!