Estudio y maternidad

03.12.2013 11:59

Los ultimos días han sido difíciles, combinar estudio y maternidad para mi viene siendo todo un desafio, que claro esta, se intensifica en periodos de examenes. 

Y puede parecer poca cosa, pero para mi, y para Melh, es tooodo un tema. 

No hay nada más dificil para mi que dejarla para estudiar. La mayoría de las veces ni siquiera la hago porque sencillamente no puedo despegarme, no puedo cerrar la puerta y dejar a mi criatura fuera de una habitación, no puedo dejar de saber porque ríe, o porque llora, y si por casualidad logro hacerlo, mi concentración dura minutos.

Ser madre es un rol del que no es fácil desconectarse, o almenos no lo es para mi.

Es así que vamos marchando, lento, a veces muy lento, porque estudiar solamente cuando Melh duerme, va al jardín o a casa de su papá implica prepararse durante meeeses para un único examen.

Sin embargo nada de eso me importa, porque ella es mi mayor prioridad y ser profesional y ser madre no son tareas que se opongan como el mundo nos esta haciendo creer.

Cada cosa a su tiempo, y cada cosa en su lugar :)

 

"Ustedes ya saben que tengo la firme convicción de que ser mamá significa un intenso crecimiento personal, un aprendizaje vital y profundo, mucho más que cualquiera especialización que se pueda adquirir con mucha satisfacción en lo académico.  Para mí la maternidad sin duda implica el desarrollo de importantes cualidades humanas –que están en franco peligro de extinción, por cierto- como lo es la paciencia, la compasión, la empatía, el autoconocimiento, el auto control, la auto comprensión, la tolerancia, etc. Si observamos, estas cualidades se oponen garrafalmente a aquellas que aprendemos en nuestros sistemas profesionales o laborales y en nuestros sistemas sociales: la competencia, el control, la supremacía, meritocracia, la búsqueda y alcance del éxito. 
 
Cuando pares, tomas a tu hijo en brazos, entras a tu casa y todos los títulos rimbombantes junto con toda la información adquirida en millares de libros y en miles de semanas insomnes, se quedan fuera al cerrar la puerta.  No entran contigo, ni son de ningún apoyo cuando comienzan a rodar tus lágrimas por la emoción que te da cuando tu niño se ríe por primera vez… o llora, o grita, o gime, o se hace caca, o no hace caca, o se le cae el ombligo, o se duerme o se despierta o se rasguña la cara con esas uñas finísimas y que, aunque sabes usar tecnología de punta en computación,  no tienes idea cómo diablos cortárselas.
 
Soy mamá y en este punto no hay más evaluación o examen que el sentir.  Sentir que la vida fluye como un río cuando tu hijo sonríe o cuando llora, sentir que sus manos están frías en el invierno o que tiene sed en el verano, sentir su mirada cuando sueña, sentir su respiración cuando se alegra o tiene pena, sentir su vida fluir al lado de la tuya en tus manos y en las suyas.  Sentir que creces junto a ellos y darte cuenta de que nunca dejas de hacerlo, darte cuenta de que puedes guiarlos, pero que casi siempre son ellos los que te guían. Sentir que somos varios en este camino familiar, de lazos y de vínculos que solo se sienten, y que caminamos todos juntos de la mano.  Estas enseñanzas son para mí tan o más valiosas que cualquier especialización académica, porque me han enriquecido  como persona, como humana, como un ser que quiere sentir plenitud interna más que éxito y supremacía sobre otros.  Y esta plenitud se puede obtener gracias a este descalificado y subvalorado oficio de ser mamá.
 
He escuchado tantas veces las voces cuando una mujer muy joven se queda embarazada decir ¡ay! Qué tonta! Ni siquiera terminó sus estudios y se pone a tener crías! Y yo pienso que a lo mejor esa mujer quiso o le tocó hacer primero ese otro crecimiento tan importante en la vida, el crecimiento personal de ser madre, esa gran puerta que se abre al igual que se abre una puerta de la universidad. 
 
 
Crezcamos como profesionales, por qué no? las mujeres podemos hacer lo que queramos.  Pero también crezcamos como seres humanos.  Creo que es tiempo que valoremos nuestras fortalezas femeninas, aquellas capaces de convocar, de recibir, de acunar, de abrazar, de calmar, de sanar. Recordemos nuestros conocimientos intrínsecos de mujeres que esperan pacientes como óvulos para crear vida. Dejemos la carrera y la competencia de espermatozoide. Retomemos y reconozcamos esos conocimientos uniéndolos con la experiencia del sentir.   Sin duda de esa mezcla saldrá la sabiduría, esa sabiduría femenina que nos está haciendo falta hoy en este mundo.  Lo femenino y en este caso, nuestra cualidad materna están hechas para integrar, no para competir. Ensalcemos y realcemos nuestra maternidad y hablemos desde ese podio. Sintamos que ser madres nos engrandece. Tomemos conciencia de ello."
 
Lo que más me importa no es la meta amor mio, es el camino recorrido y lo que he aprendido en él. Gracias por acompañar mis pasos, te ama, mamá.