Dormir en la teta
Dormirte en la teta nunca fue un capricho, sino que forma parte de los mecanismos de supervivencia de la especie a la que pertenecemos. Al igual que cualquier bebé, para sobrevivir necesitaste de mamá, así que no pude permitirme el lujo de quedarme dormida en cualquier parte.
Vos me enseñaste que no todas las noches son iguales, han habido noches de mimos, de amacarte y cantar hasta la madrugada, noches de desvelo, de jugar a las 3 de la mañana, ,mientras que otras, fueron de mimos y de dormir a pata suelta.
Ese es el secreto, haberte dado toda la seguridad de que si despertabas, de que si algo andaba mal, siempre estaría allí.
Hoy soy feliz con solo recordarlo, porque miro hacia tu cuna (donde por si sola decidiste dormir) y sin pensarlo dos veces, juro que te robaria otra noche a la cama de mamá.