Amor en leche
Melh nació hambrienta, siempre lo digo, gritaba a todo pulmón así que apenas puesta una batita se prendió a la teta mientas me cocían. Mamó varios minutos mientras la observaba enamorada y recorría cada parte de su cuerpito, hasta que se quedó dormida, pegada a mi pecho y nos fuimos a la sala.
Mucho después fue que entendí la suerte que tuve. No para todas las mamás es así, lo sé. Ese día, en ese instante, comenzó la mejor experiencia de mi vida, la de ser madre y la de entregar amor en leche.
Melh tomo teta 15 meses y a partir de los 8 meses la compartió con Pia, la hija de una amiga que no pudo amamantar. Mamó de corrido, sin un día de interrupción, de amanecer a amanecer. Recuerdo que no tenía fin, jamás estaba satisfecha y durante un buen tiempo anduve con la teta de afuera. Primero, con un poco de recelo, de precaución, de miedo a la toma de la noche, a los ahogos o los vómitos, después, con despreocupación, con alivio, alegría.
Con el paso del tiempo todo se vuelve más natural, el instinto gana y uno empieza a dejar de pensar en quien le esta mirando la teta, o que se va a ahogar, duerme de costado automáticamente y con una teta por fuera, cosa de que si se despierta se vuelva a dormir en la toma.
El tiempo pasó tan rápido.. Casi sin que lo viera y el fin de esta etapa llegó. Entre tristeza y alegría, alivio y desespero.. Porque amamantar no ha sido solo un regalo para Melh (y Pia), sino para mí. Ha sido sentirme amada, centrada, útil, mujer. Ha sido más recibir que dar, y sobre todo, ha sido base de un vínculo especial, fuerte, sincero.
Amamantar ha sido mi mejor acto de amor, sin dudas ni peros, ha sido dar lo mejor de mi misma, alimentar con el cuerpo pero no solo al cuerpo, ha sido alimentar un alma. Dar de mamar no es solo dar leche, amamantar es dar afecto, es mirarse, tocarse, olerse, sentirse..
Dar de mamar, dar teta, ha sido para mí una práctica que trasciende lo tangible, lo explicable.. una práctica que se adentra en lo mágico, lo místico, lo inexplicable.
¡Y que feliz me hizo!

Gracias por todo ese tiempo hija mia.. de compartir alimento, ternura, miradas, olores, sonrisas, caricias, juegos, contacto piel con piel, amor, sosiego y tranquilidad…
¡Te amo con todo mi ser!
Mamá