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17.09.2013 13:17

Siento que soy una más mala madre. No que soy la más mala, sino que soy más mala que antes, que al principio, y no se supone que debería ser así.

Se supone que uno sea mejor persona cada día, tras cada aprendizaje, que a medida que los hijos van creciendo uno deba administrar mejor su tiempo, porque vuelven a haber más cosas y mas personas entre las que repartirse. Se supone que cuanto más tiempo se lleva en esta aventura de ser madre, una deba estar más relajada y consciente, preparada y prevenida  por lo que pudiera pasar.

Pero no es mi caso, en lo más mínimo, y me angustia solamente pensarlo.

Será el tiempo, el cansancio, el desorden, la edad, las hormonas, los 7 pecados capitales, no lo sé. Alguien tiene que tener la culpa, y sinceramente no quiero ser yo.

Despues de 2 años y dos meses (más nueve de embarazo) vuelven a haber otras obligaciones q no se llaman Melh en mi vida, volvi a trabajar fuera de casa, y el caos se hizo presente, pero dentro.

En un principio creí que todo podia estar bien, y cuando digo en un principio no quiere decir que ahora me arrepienta de la desición que tome, sino que se me ha hecho mas dificil de sostener. Un trabajo en el mismo horario en que Melh va al jardín, que me permitiera como siempre llevarla y recojerla, para mi, era ideal. Creí ilusamente que mi hija ni siquiera lo iba a notar, sin embargo el cansancio me delató.

Han sido no se si los peores, pero días realmente dificiles y no solo para Melh, sino para mi, para Gastón y para todos los que nos rodean. No ha pasado nada fuera de lo comun, nada exepcional. solo que no he parado, a no ser cuando ella dormía la siesta y yo aproveché para dormir también. Aparte de eso, no me he sentado un minuto.

¿Y que hice en todo el día? Nada. Es decir, todo, pero nada. LLevarla al jardín, irme a trabajar, levantarla del jardin, hacer la comida, ordenar la casa, negociar con ella para que sestee, calmar su llanto, recoger juguetes, preparar la merienda, jugar a las casitas, pintar, convencerla de bañarse....Los tiempos y las ganas no son los mismos, no voy a negarlo. Me siento impaciente, irritada, agotada, impotente.. eso se hace notar en mi trato hacia Melh, e inevitablemente en la actitud de ella hacia los demás. 

Entonces casi sin querer vuelve a mi mente la idea de la maternidad como sacrificio, esa que tanto odio. Empiezo a verme sacrificando mi trabajo, mis estudios, mi pareja, mis amigos, mi, mi mi..

Y Melh? Gracias a dios siempre vuelvo a pensar en ella, porque ahi encuentro la paz. A veces me es necesario llegar a este limite para repensar el porque de todo esto, porque nada es casual. Trabajo porque lo necesito, porque quiero darle lo mejor a Melh, porque quiero ayudar de alguna forma al hombre que amo, porque quiero ser compañera y colaborar en mi casa. Cuido de Melh, porque no puedo, pero principalmente no quiero delegarselo a otra persona, elegí de corazón criarla yo misma, y no cabe la posibilidad para mi de que otra persona la lleve al jardin, la vista, la bañe, le de de comer o la haga dormir, yo quiero estar ahi en cada momento, sin perderme nada.

Y soy humana, lamentablemente limitada, y me canso, y lo reconozco, de esta forma que es para mi la mejor. Porque así, vuelvo a lo que me gusta pensar.. Ser madre no es un sacrificio, es un privilegio.

La vida cambia radicalmente cuando una tiene hijos. Pero cambia para mejor. No hay nada que sacrificar. Las cosas que son esenciales para nosotros siempre van a estar allí, aunque por los momentos no podamos dedicarles el mismo tiempo que antes. Y lo que no es esencial, pues adiós. No es mala idea hacer una poda de vez en cuando.